Imagina que estás frente a un monstruo enorme. Entre vosotros hay un foso muy profundo, y cada uno sujeta el extremo de una cuerda. Tu tarea parece clara: tirar con todas tus fuerzas hasta que el monstruo caiga al foso. Pero cuanto más tiras tú, más tira él. Cada vez estás más cerca del borde.
Lo más duro es darte cuenta de que esa lucha no se puede ganar. El monstruo es tan fuerte como tu empeño en vencerlo. Y hay una opción que no depende de él: soltar la cuerda. El monstruo no desaparece. Sigue ahí, al otro lado del foso. Pero tus manos quedan libres.
Esta es otra metáfora de la Terapia de Aceptación y Compromiso. Habla de dejar de luchar contra pensamientos y emociones que no podemos eliminar a voluntad, para poder usar las manos en lo que sí nos importa: nuestras relaciones, nuestro trabajo, lo que queremos construir.
Un ejemplo de la vida diaria
Daniel llevaba años intentando que dejaran de llegarle pensamientos de «no soy suficiente». Cuanto más los combatía, más aparecían. Cuando dejó de pelear y empezó a dedicar esa energía a un proyecto que le importaba, los pensamientos siguieron apareciendo, pero ya no mandaban sobre su día.
Personaje ficticio.
Este artículo es informativo y no sustituye a una evaluación ni a un tratamiento psicológico.
¿Te gustaría hablarlo con alguien?
Te orientamos en una llamada gratuita de unos 20 minutos, sin compromiso.